
El modelo estadounidense, en el que las ideas pueden registrase (lo que se conoce como patentes de software) puede estar a punto de dar un paso más allá en la privación de libertades y aplicar copyright a las APIs públicas.
Pongámonos en antecedentes: Oracle denunció a Google por el uso en Android de determinadas patentes de Java que Sun poseía y que ahora pertenecen a la corporación de la base de datos. Por si no era suficiente este galimatías, al intentar dirimir si Google podía usar o no los métodos públicos de 37 de las APIs en Android, el foco del juicio se ha ido desplazando a la posible copyrighteabilidad (perdón por la palabreja) de éstas. Es más, el juez William Alsup ha decidido que será él, y no un jurado posiblemente inexperto, quien emita el fallo al respecto.








