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Urkel

En el anterior artículo de esta serie repasamos los puntos clave de la logística previa a una entrevista de trabajo. En esta ocasión nos vamos a centrar en otra cuestión anterior también a la propia entrevista que reviste suma importancia sea cual sea el puesto a desempeñar: la apariencia y la actitud personal.

Juzgar un libro por las tapas

Siempre se ha dicho que no se debe juzgar un libro por sus cubiertas, pero lo cierto es que todos lo hacemos. Constantemente. Y por supuesto tu aspecto exterior es tu principal carta de presentación a la hora de hacer una entrevista, por lo que sólo tienes unos segundos para causar una primera buena impresión.

Por ello es muy importante que cuides tu apariencia física. Como casi todo lo relacionado con las entrevistas de trabajo, esto parece una obviedad, pero si nos atenemos a lo que se ve habitualmente, no lo es tanto para mucha gente.

No se trata de ir hecho un dandy, sino de ir “correcto”. ¿Y qué significa ir “correcto”?, pues vestido de la forma adecuada para el trabajo que vamos a desempeñar.

Si optas a un puesto de programador o técnico de sistemas no tiene ningún sentido que te presentes a la entrevista con traje y corbata, como si fueras a una boda. En tu día a día en ese trabajo vestirás de modo diferente, así que no trates de aparentar lo que no eres. Unos vaqueros limpios, un polo (con cuello)  o una camisa de algodón serán más que suficientes. El chándal o las bermudas en verano están totalmente prohibidos para una entrevista.

En caso de ir a una consultora grande o si el puesto es de mayor responsabilidad (jefe de proyectos, analista senior, etc…) puedes ir más estilo “business casual”, es decir, pantalones chinos, camisa por dentro, sin corbata y con alguna americana de estilo moderno. De este modo tienes una indumentaria “comodín”, que te servirá para cualquier ocasión e irás bien sea como sea la gente que tienes delante. Si al llegar a la empresa observas a otros trabajadores y ves que te has pasado un poco, siempre te puedes quitar la americana y estarás igualmente bien.

Huelga decir que en todos los casos una correcta higiene personal es indispensable, claro. No se te ocurra aparecer con una camiseta de Homer Simpson (¡Cerveza o muerte!), oliendo a sudor, los pelos de la espalda asomando por el cuello de la camiseta, con las greñas al viento, los zapatos raídos, vaqueros agujereados y unos lamparones de impresión. ¿Te suena exagerado? Pues eso lo he visto yo en una entrevista. Hay de todo por ahí ;)

Las manos donde pueda verlas

Otra de las cuestiones que siempre se olvidan es la que se corresponde a la actitud personal y la comunicación no verbal. Es fundamental mostrarse afable, sonriente, pero sin llegar a ser un graciosillo o hablar cuando no corresponde. Una buena sonrisa a la hora de presentarse ayudará a causar esa primera impresión de la que hablaba al principio, y contrastará enormemente con la cara inexpresiva –como de vaca viendo pasar el tren, muy típica en el sector- de otros muchos candidatos que habrán llegado antes que tú.

El apretón de manos que sea firme pero no demasiado fuerte. Se trata de demostrar seguridad, no de destrozarle la mano al de enfrente. Ni se te ocurra dejar la mano medio muerta como hacen muchos. No hay sensación más desagradable, así que ¡ojo!.

Mantente en una postura erguida en la silla, y no cruces las piernas. Tampoco los brazos, pues denota una actitud defensiva. No pasa nada por apoyarlos en la mesa, pero mejor si no lo haces con los codos. Suele ser cómodo y queda natural reposar un poco los antebrazos en el borde de la mesa. Un truco: si no sabes qué hacer con las manos llévate un boli y sujétalo con ellas, pero sin juguetear con él o darle vueltas, que nos conocemos ;)

Mira a tu interlocutor directamente. Nada de mirar al suelo o esquivar la mirada o transmitirás inseguridad o que eres de poca confianza. Si hay más de una persona procura mirar alternativamente a cada uno cuando hables, que se note que te diriges a todos, aunque siempre predominará la mirada al que te haya formulado la pregunta que estás contestando. Un truco: si eres una persona tímida y no quieres mirarle directamente a los ojos, fija tu atención en el lóbulo de una de sus orejas. El efecto será el mismo y tú tendrás más tranquilidad. No mires a la boca, se nota y da mala impresión.

Las manos donde pueda verlas. Es decir, nada de llevártelas a la cara, taparte la boca con los dedos (típico de personas tímidas, y hará que no se te entienda bien), toquetearte el pelo constantemente, apoyar el mentón en el puño en plan Pensador de Rodin, etc… Tu cara debe verse, y también una sonrisa de vez en cuando.

En resumen

En este artículo hemos visto algunas cuestiones importantes a la hora de transmitir con nuestro cuerpo y nuestra actitud durante una entrevista de trabajo.

Por supuesto de poco valdrá una apariencia física impecable y tener un “piquito de oro” si luego nuestra experiencia y conocimientos no se adecúan al puesto. Sin embargo algunos técnicos tienden a subestimar la importancia de todo esto. Cuando estás en aparente igualdad de condiciones con otro candidato en cuanto a lo que se solicita para el puesto, ¿qué crees que va a contar más a la hora de elegirte a ti frente a otro?. Efectivamente: si les has dado buena impresión y tu comunicación no verbal les ha transmitido que eres alguien de confianza,  inteligente,  capaz de valerte por ti mismo, etc…

En ocasiones puede ser una cuestión determinante, así que procura hacer los deberes en esto también.


Avatar de José Manuel Alarcón

José Manuel Alarcón es director de campusMVP.com, especialistas en formación on-line para desarrolladores.

Es autor de varios libros y desde mediados de los años 90 ha escrito cientos de artículos para las principales revistas del sector como PC World, Windows TI Magazine, etc…

Puedes seguirlo en Twitter: @jm_alarcon

Foto | nayrb7
En Genbeta Dev | Entrevistas de trabajo: El previo a la entrevista

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