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Entrevista de trabajo

En las dos anteriores entregas de esta serie de artículos nos hemos fijado en los aspectos preparatorios a la propia entrevista, tanto los aspectos logísticos y “filosóficos” como nuestra apariencia y actitud personales. En esta ocasión veremos algunos consejos a seguir durante el transcurso de la entrevista.

Relájate, no es un examen

Bueno en realidad sí lo es, ya que te están evaluando para un puesto de trabajo que a priori quieres conseguir. Lo que intento transmitir es que no debes tomártelo como tal, sino como una oportunidad de mostrar tu interés por el puesto y tu aptitud y actitud. Lo mejor en estos casos es siempre ser uno mismo, teniendo en cuenta lo que hemos visto respecto a la comunicación corporal y la actitud positiva. Si te lo tomas como un examen los nervios acabarán notándose y no estarás ágil, dando una impresión equivocada.

Eso sí, prepáratelo bien como si de un examen se tratara. Para empezar lo primero que debes tener claro es quién eres (profesional y personalmente), qué haces (perfil, conocimientos, experiencia…), cuáles son tus limitaciones familiares (por ejemplo para viajar o hacer horas extras), por qué estás en la entrevista y qué buscas en un nuevo puesto de trabajo. Parece una obviedad pero te ayudará a tener mucho más claro qué contestar ante preguntas inesperadas ya que tendrás más seguridad en ti mismo, y hará que todo fluya de manera natural.

Esto me lleva a otro punto importante: no te inscribas a ofertas que realmente ves que no te encajan. Existe cierta tendencia a anotarse a muchas ofertas para ver “si suena la flauta” como en la fábula. Ello es más común todavía en el caso de sitios de trabajo on-line, donde lo único que hay que hacer para anotarse es un simple clic. Se trata de un error ya que al final si te llaman perderás el tiempo y se lo harás perder a los entrevistadores. Y lo que es peor: si esa misma empresa lanza más adelante un puesto que se adecua bien a tu perfil es probable que no te vuelvan a llamar, pues te tendrán en su base de datos de candidatos como entrevistado previamente y rechazado. Para evitar esto es importante hacer la introspección que comentaba en el párrafo anterior.

Es probable que te pregunten cosas como “¿Por qué te interesó nuestra empresa?” o “¿Por qué crees que deberíamos darte el puesto a ti?”. Tener claros los puntos anteriores y hacer un buen previo a la entrevista es algo indispensable para contestar bien.

Tampoco te agobies si algún entrevistador resulta algo brusco o te presiona un poco. Sobre todo si hay dos haciendo la entrevista, ya que en algunos casos a las empresas les gusta jugar al “poli bueno, poli malo”. Seguramente están midiendo tu capacidad de aguante a la presión o ante clientes un poco “bordes”. Esta gente no te conoce de nada, ni tú a ellos, así que no te lo tomes como algo personal porque no lo es.

Hablar en su justa medida

Al entrar en la sala de entrevistas permanece de pié hasta que te indiquen que te sientes. Asegúrate de haber apagado el móvil antes de entrar. Si se te olvida hacerlo y suena en mitad de la entrevista ni se te ocurra responder a la llamada. Da una impresión malísima. En este caso extráelo de tu bolsillo, cuélgalo, quítale el timbre y pide disculpas por haberte olvidado de apagarlo.

Durante la entrevista trata de actuar asertivamente (es decir, ser directo) pero a la vez de manera humilde. A nadie le gustan los “sobrados”, pero tampoco los que no demuestran un poco de empuje. Del mismo modo es malo pasarse de la raya hablando, pero es incluso peor quedarse corto y contestar con monosílabos o tardar una eternidad en arrancar cada frase. De ahí que debamos tener muy claras las preguntas de introspección que se indicaban en el apartado anterior.

Algo que suele ser muy efectivo es contar historias que te han ocurrido. Muchas veces te preguntarán directamente por alguna de ellas, por ejemplo: “cuéntanos cuál ha sido el despliegue de software más problemático que has sufrido en tu trabajo”, o “el logro técnico que hayas conseguido y que más orgullo te produce”. Pero aunque no lo hagan si utilizas historias personales dejarás información subliminal muy valiosa que influirá en los entrevistadores. Por ejemplo, si te preguntan qué tal te defiendes con un lenguaje en el que no tienes mucha experiencia pero sí conocimientos, puedes contar (si es cierto) que cuando te asignaron el primer proyecto con ese lenguaje te compraste un libro y estudiaste por tu cuenta hasta poder arrancar el proyecto y, mejor o peor, sacarlo adelante, aunque luego no lo has seguido utilizando. Les indicará que eres una persona que sabe buscarse la vida, que tiene capacidad de aprender y es resolutiva. Compara esto con simplemente decirles: “Bueeeno, lo domino poco porque solo tuve que usarlo en un proyecto”. Eso sí, recuerda lo de antes y no les cuentes tu vida tampoco.

Si te preguntan algo que no entiendes bien di que te lo aclaren. No pasa nada. Es mejor esto que contestar algo que no tiene nada que ver.

Pregunta tú también algunas cosas a los entrevistadores cuando veas que viene a cuento hacerlo. Tampoco te pases preguntando, pero aprovecha las oportunidades que brinden sus propias preguntas para hacer las tuyas tras haber contestado. Demostrará que tienes interés en el puesto, en la empresa, en la forma de trabajar, etc… Con toda probabilidad de todos modos te darán la oportunidad de hacerles algunas preguntas al final de la entrevista.

Algunas preguntas interesantes que debieras hacer y que te dirán a ti si la empresa te conviene son:

  • ¿Por qué la empresa saca este puesto ahora?: a lo mejor se le marchan todos los programadores y por algo será.
  • ¿Qué esperan que aporte yo a la empresa?: aparte de lo obvio, por ejemplo pueden esperar que encauces a un equipo problemático, o que aportes experiencia en un área concreta de la que ellos carecen…
  • La gente que esté en el equipo ¿cuánto tiempo llevan en la empresa?: si hay mucha rotación puede ser un mal indicador para ti.
  • ¿Cuántas horas se suelen trabajar a la semana?: esta es un poco conflictiva así que hay que hacerla con tacto y cuando venga a cuento (trata de buscarla), pero es importante obviamente. Una empresa en la que, por sistema, se están haciendo horas extras es que tiene algún tipo de problema y quizá no te interese, pero porque se hagan algunas de vez en cuando tampoco pasa nada.

Antes de irte de la entrevista, independientemente de como haya ido, sonrie, da la mano y agradece a los entrevistadores su tiempo (ellos lo harán contigo si son mínimamente profesionales).

Cosas que no debes hacer

Ahora que ya hemos visto qué hacer, analicemos qué debes evitar bajo cualquier concepto en una entrevista:

  • No hables de dinero en la primera entrevista a menos que te lo pregunten directamente. Guárdatelo para la segunda oportunidad o para cuando te llamen para ofrecerte el puesto. Da muy mala impresión hacerlo pues parece que es lo único que te interesa, y en realidad deberían interesarte otras cosas tanto o más importantes. Y si te preguntan cuanto estás ganando ahora diles, independientemente de eso, que lo que ahora te encajaría como salario es “x”. Si les dices directamente cuanto ganas van a pensar siempre que lo has inflado. Diciéndoles cuáles son tus expectativas eres más transparente y será más efectivo.
  • No mientas. El refranero popular dice que “se atrapa antes a un mentiroso que a un cojo”. Si mientes en la entrevista, aunque no te pillen en el momento si al final acabas entrando en la plantilla de la empresa tarde o temprano se enterarán, y será malo para ti. A medio plazo es siempre mejor la sinceridad.
  • No critiques a tus empresas anteriores ni cuentes sus trapos sucios. Por mucha razón que tengas y muy cierto que sea, todas las empresas tienen sus problemas internos y porquería debajo de la alfombra. Pasa en las mejores familias. Así que si te dedicas a criticar a otros el entrevistador pensará, con buen criterio, que harás lo propio con ellos cuando te vayas a cambiar de empresa en el futuro. Te descartarán seguro. No se trata de mentir y decir que todo es maravilloso, pero puedes dejar claro tu descontento sin entrar detalles o quejarte de personas concretas.


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José Manuel Alarcón es director de campusMVP.com, especialistas en formación on-line para desarrolladores.

Es autor de varios libros y desde mediados de los años 90 ha escrito cientos de artículos para las principales revistas del sector como PC World, Windows TI Magazine, etc…

Puedes seguirlo en Twitter: @jm_alarcon


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