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Pomodoro

La programación es una tarea que exige de mucha concentración. Bastan apenas unos segundos para distraerse, tras los cuales seguramente no consigamos el mismo nivel de concentración que teníamos hasta pasados unos minutos. Y los días no son todos iguales… hay momentos en los que no cuesta nada concentrarse, y otros en los que se convierte en una tarea titánica, en los que tu mente no para de dispersarse y distraerse con otros detalles. Para estos últimos casos, existen una serie de hábitos que nos pueden ayudar a focalizar nuestra atención en la tarea que tenemos entre manos, dosificando nuestro esfuerzo y añadiendo pausas programadas. En esta ocasión, os voy hablar concretamente de la técnica Pomodoro.

La técnica

Esta técnica es aplicable al desarrollo de cualquier tipo de tarea, y es muy sencilla de poner en marcha. Yo mismo la utilizo a menudo, y he de decir que resulta enormemente eficaz. La única herramienta que necesitamos es un reloj cronómetro, para evitar distraernos mirando el tiempo transcurrido en cada momento.

Lo que tenemos que hacer es dividir nuestra tarea en bloques de tiempo de unos 25 minutos (los llamados “pomodoros”). Puede ser, por ejemplo, que decidas estudiar la documentación de esa pasarela de pago que quieres integrar, o terminar la implementación de una clase de tu aplicación. Entonces, durante esos 25 minutos, debemos procurar no atender otra cosa que no sea la tarea que nos hemos impuesto. En mi caso, esto significa nada de mirar el correo, ni consultar las redes sociales, ni atender al teléfono. Si recibo un correo, éste puede esperar a su contestación en el próximo bloque de tiempo. Si recibo una llamada, que se registre en el buzón de voz y ya la contestaré luego. Pero estos 25 minutos son exclusivamente para la tarea que se tiene entre manos. No te preocupes por el tiempo: Pon en marcha tu cronómetro, y ya se hará cargo él de avisarte.

Después de cada bloque, debemos procurar descansar unos 5 minutos. La programación es una tarea que requiere un esfuerzo intelectual, y es por esto que los descansos son tan importantes como la dedicación. Debemos aprender a dosificarnos. En esos 5 minutos, procura descansar de verdad. Nada de aprovechar para mirar las noticias, o revisar el correo. Estas tareas, si son necesarias, serán planificadas en su correspondiente bloque pomodoro, pero el tiempo de descanso es para despejar la mente. Camina un rato, mira por la ventana, lo que sea que creas que te sirve para descansar un poco y recuperar fuerzas. Seguramente tu mente sigue trabajando parcialmente. No importa, a veces las mejores ideas vienen cuando uno se aleja un poco del teclado.

Transcurrido el descanso, planifica un nuevo bloque Pomodoro: Decide qué vas a hacer esta vez, y ponte en marcha. Repite este proceso tantas veces como sea necesario. Y cada cuatro bloques, haz un descanso más prolongado, de unos 15 ó 20 minutos.

Herramientas

Lo único necesario para aplicar la técnica es un reloj cronómetro. Puedes usar el que viene integrado en tu reloj de pulsera, el de tu teléfono, o instalarte alguna aplicación de este tipo. Las hay específicas para aplicar la técnica descrita, de modo que vienen ya preprogramadas con los tiempos de trabajo y descanso que he comentado. Algunas de ellas son:

También puedes echar un ojo a los temporizadores pomodoro para todos los sistemas operativos publicados por nuestro compañero Guillermo Julián de GenBeta.

Anímate a practicar la técnica, y cuéntanos cómo te ha ido.

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