
Internet ha cambiado el mundo, eso nadie lo puede negar. Estamos en los albores de una revolución de nuestra civilización tal y como la conocemos, basada en la hipercomunicación instantánea, continuada y multimedia que envuelve al planeta en la Red.
La evolución tecnológica sigue sosteniendo un ritmo frenético, nacido en la primera revolución industrial en el siglo XVIII, que no ha aflojado su velocidad dejando atrás inventos portentosos como la comunicación sin hilos, el teléfono fijo, los tubos de las pantallas de televisión, los DVD y, muy posiblemente, la señal de TV.
Y todo ello viene a partir de que el gobierno estadounidense comprendió, hace muchos años, el aspecto esencial de la interconexión y de las tecnologías subyacentes; subvencionando la investigación de este dominio a través del DARPA
ARPANET se dedico a la investigación de la técnica de conexión punto a punto, mientras DARPA se orientaba a las redes de conmutación de paquetes a través de canales de radio y satélite.
Todo ello tuvo el momento culmine con el nacimiento, alrededor 1980, de Internet. Y la división de la Red por la Agencia de comunicaciones de Defensa en dos partes diferenciadas: ARPANET, dedicada a la investigación (Universitaria, estatal y privada, de allí los dominios .com, .org, .edu o .net); y MILNET que estaba dedicada al uso militar.
Uno años después, TCP/IP fue introducido en la versión IV de UNIX por el Centro de difusión de Software de la Universidad de Berckley (BSD). En donde se desarrollaron una serie de servicios que utilizaban una sintaxis próxima a la del Sistema Operativo, y que se han mantenido y evolucionando hasta nuestros tiempos actuales.

Así tenemos una primera capa de Interfaz de Red, en donde se implementan los protocolos de comunicación básicos como puede ser Ethernet, Token Ring, etc.
Por encima de ella no encontramos con Internet en donde se sitúa el protocolo de Internet por excelencia: IP. Pero también tendremos ICMP, que es un mecanismo de tratamiento de errores; o ARP, el responsable de encontrar la dirección de hardware que corresponde a una determinada dirección IP.
La capa que se sitúa encima de la de Internet, es la llamada Transporte. Aquí se implementan TCP y UDP, protocolos de transmisión de datos que se aseguran que la información sea enviada desde un origen y recibida en el destino.
Y por último llegamos a la capa de Aplicación. En donde se despliegan servicios tan importantes como Telnet, FTP, SNMP o DNS y que permiten al usuario utilizar la Red de forma sencilla para sus servicios de aplicaciones como Web, correo electrónico, etc.
Por un lado la sencillez y la enorme flexibilidad que se puede obtener en su uso. Pero además permite asegurar cuatro puntos fundamentales: * Desacoplado de la tecnología de la Red. Da igual el hardware o el fabricante, pudiéndose transmitir por satélite, en par de cobre, en fibra óptica o por radio. Los datagramas especifican la forma de transmitir la información en los diferentes tipos de red.

En un siguiente capítulo me gustaría compartir la belleza de la simplicidad genial de este protocolo, de la construcción de sus tramas en donde encapsula la información y la transmisión de los paquetes.
Y me sentiría satisfecho si con estas líneas he podido transmitir una pizca de la curiosidad y fascinación que produce el conocer las tripas de la forma en que me estáis leyendo al otro lado del mundo, veo mi serie favorita por streaming o puedo hacer llamadas telefónicas por VozIP.