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Cárnica de humanos

España es un curioso país de fuertes contrastes, en donde el dicho “Spain is different” se conjuga con el de “Que inventen los demás” y que, como clama Pérez Reverte, está lleno de listos, listillos y demás fauna de bienvivir.

Solo en un país como el nuestro, excesivo en todo lo que sea la cultura del pelotazo, puede existir un número tan elevado de empresas que dedican la totalidad o gran parte de su plantilla a servicios de trabajo temporal.

Las llamadas “cárnicas”; esas que se autodenominan: Consultoras de servicios informáticos.

En esta serie de artículos quiero ir repasando todo el complejo mercado que se ha construido en los últimos 20 años alrededor de la venta al peso de profesionales IT, para argumentar las conclusiones a las que he llegado llevando la parte última de mi carrera profesional, casi 30 años, saltando de una a otra.

Los clientes, que piden un ingeniero a precio de becario


Para que exista la enorme oferta de “Consultoras” que proporcionan personal por contrato y servicio, debe existir una inmensa demanda de clientes que requieren informáticos en formato “outsourcing”.

Clientes que no son conscientes del dineral que están pagando en cada contratación de personal externo; que se olvidan que la consultora incluye, dentro de la tarifa, no solamente el sueldo del empleado, y los impuestos, y las aportaciones a la seguridad social, y las vacaciones, y las bajas; si no que además, le suma el margen de beneficio por el que alquila al trabajador: no menos 30%.

¿Pero porqué una empresa va a pagar este sobrecoste por un profesional, en vez de ahorrárselo contratándolo en plantilla, en modalidad temporal?

La primera causa podría deberse al mito de que los informáticos son intercambiables. Y que el sustituir un Administrador de Sistema o un desarrollador que lleve dos años en la empresa es tan sencillo y tiene tan pocas consecuencias como hacerlo con el proveedor de papelería.

Les cuesta mucho entender conceptos como “know-how”, conocimiento profundo del sistema, del código, de la infraestructura, o los costes de aprendizaje y transmisión del conocimiento. Tristemente son empresas en donde siguen pidiéndole a un Ingeniero con 5 años de carrera, que les arregle el fax o le conecte la impresora de red.

El otro mito es lo de “Gasto variable. En donde se sitúa los gastos de la empresa dentro de una partida de contabilidad que no cuenta como gasto estructural, y que se supone que puede ser reducida de acuerdo a las necesidades en cada momento. Lo cual, en el caso de los servicios IT, no es más que ingeniería financiera y que oculta que están pagando, como poco, una tercera parte más por un personal que es, además, muy costoso de reemplazar.

Es esa gran empresa que no mide la productividad, aunque se llene la boca de ello, y que no contabiliza el enorme incremento de tiempo perdido desde que sustituyó al Administrador de Sistemas por uno con una tarifa más baja, o al equipo de programadores por un solo AP que tiene la experiencia de un becario.

Como diré muchas veces en esta serie: el principal motivo de este defecto es la gestión empresarial basada en la Excel. Y en esa hoja de cálculo no se mide más que el ratio de tarifa por persona; estando los costes y sobre costes señalados, fuera de las cifras; por lo cual no existen.

Pero hay una “fauna” especial, muy de la administración pública, que son aquello funcionarios – ni mucho menos la generalidad, pero con más de uno me he topado – que lo que buscan es tener personal a su cargo.

Al igual que es conocido el ego de los informáticos, es desconocido el de estas personas grises que se embriagan con el poder del despido libre en sus departamentos, y en el fondo quieren tener cuantos más “esclavos” mejor.

Son estos los que abogan por un modelo de relación laboral que no quieren ni de cerca para ellos, y que está basado en ser “Jefes” y paladear que las consultoras presionen a los trabajadores para que se porten bien… no vayan a perder la cuenta.

Y justamente en la Administración, muy culpable de la situación actual del mercado laboral, es en donde se ven situaciones absurdas como, por ejemplo, las licitaciones en donde obliga a que no se pueda sustituir el trabajador si no es con permiso expreso del contratante, como si el entrar como “carne al peso” en un ministerio, obligara al profesional a no poder cambiar de trabajo cuando más le convenga.

Finalmente, con esto de la crisis y los recortes, los clientes de las consultoras están presionando muy intensamente a la baja las tarifas que están dispuestos a pagar.

Pensando, muy a la española, que se puede obtener un Facebook con el presupuesto de una página Web. Y uniéndose a la profunda ignorancia de la mayoría de los clientes, sobre el trabajo de los informáticos.

Lo cual ha abierto las puertas a los continuados abusos y engaños que las consultoras llevan realizando durante los últimos 15 años.

Pero de esto hablaré en el próximo artículo de la serie.

En GenbetaDev | El pernicioso circulo vicioso de las “cárnicas”

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