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Cloud computing. No es futuro, es pasado.

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\"The \"Prueba \"Conviértete

Cloud Computing, el último término llegado a la tecnología informática. El nuevo paradigma lleno de promesas y para bienes de productividad. La inevitable evolución empresarial para obtener mayores beneficios con una gran mejora de la escabilidad; del ROI de los sistemas; de la seguridad, escalabilidad y potencia de las plataformas de aplicaciones.

¿Pero es realmente una idea novedosa?

Pasado

He de señalar que las tecnologías revolucionarias en la industria de la Sociedad de la Información siempre llegan de un modo silencioso y desde la base de la industria. Es decir, desde los usuarios. Así empezó Internet, con una desconocida ARPANET que poquito a poco, en ambientes militares y finalmente universitarios, fue ocupando un espacio que nadie sabia que existía.

Uno años más tarde, en el CERN, HTML y la Web empezarón la conquista de este nuevo ciber espacio. De forma silenciosa lo usuarios iban pasando de las BBS a las páginas Web estáticas. Y los médios de comunicación, los políticos y el mundo empresarial ni tan siquiera se daban cuenta de su existencia.

Llegaron los últimos años de la década de los años 90 del siglo pasado y el volumen de internautas ya era lo suficientemente grande como para que la Web apareciera en la prensa y la televisión y se hiciera visible como una fuente de todos los negocios posibles y probables. Y así empezamos a asistir cíclicamente a la llegada tardía y ruidosa del mercado a donde los usuarios llevaban años establecidos. Y al crecimiento de burbujas y sus pinchazos. Y el renacimiento del Fenix una y otra vez.

Por eso no es de extrañar que esto que con tanto bombo llaman ahora Cloud, el usuario de a pié, como tu o como yo, llevamos años disfrutándolo.

¿Acaso no es antiguo el tener el todo el correo centralizado en las cuentas de Gmail u Hotmail?. Hace años que no abro un cliente de email local. Todo mi correo está en la nube. Al igual que mis calendarios, mis recordatorios, mi listado de tareas, mis bookmarks, mis fotos y muchos de mis vídeos. Años llevo hablando diariamente por email, por twitter o por cualquier red social en donde todo el historial de mis conversaciones, todo ese enorme flujo de intercambio de ideas y conocimiento no está basado en ningún equipo local. Solamente en la Nube.

Desde el punto de vista profesional, hace más de un lustro que estoy utilizando máquinas virtuales. Tanto en equipos locales como en servidores. Ya hace años que no tengo que tener una máquina por cada sistema operativo o por cada configuración. Incluso las herramientas que quiero probar, ya no tengo que instalarlas. Me bajo una Máquina Virtual y a correr. El paso siguiente era obvio...

Presente

El presente es aún más "etereo". Hasta ahora, los más atrevidos o con conocimientos más amplios tenían la posibilidad de montarse un servidor virtual en la Nube -amazone por más señas- y complicarse la vida hasta el más dulce paroxismo, configurando en los servidores el más mínimo detalle.

Y llega Windows Azure y me lleva a un nivel aún mayor de abstracción. Subir mi aplicación a la Nube y, con cuatro cosas a tener en cuenta, poder tener una potencia de cálculo y de disponibilidad que no podía soñar cuando me emocionaba leyendo sobre la Cray II. Pudiendo dar una calidad de servicio a mis clientes a un coste ajustado al consumo real.

Y la vuelta de tuerca llega cuando mis aplicaciones de escritorio se hacen mayores y, con un dulce empujón, migran a la nube con la nomenclatura de Office365 para cubrir todas esas cosas que ahora mismo se quedan cortas con mi Suite Google.

Pero realmente, para mí como usuario, no hay nada nuevo bajo el sol. Más sencillo, si. Pero hace años que disfruto de poder acceder a casi todos mis datos desde cualquier ubicación geográfica y sin saber en donde se almacenan. Y no hablemos de mis cuatro años jugando a un famoso juego de rol online, en Azeroth por más señas, dejando de lado grandes maravillas que solo corren en mi equipo local.

Futuro

¿Cual podría ser la evolución? Obviamente, una vez más los mercados han llegado tarde. Pero han llegado incrementado exponencialmente las posibilidades y la potencia. Como comentaba más arriba, el tener una plataforma de potencia "infinita" era un viejo sueño de proyectos como el del Seti; y que dejan del tamaño de un grano de arena aquellas redes de ordenadores personales calculando con los ciclos de espera de sus cpu. Esto me señala que puedo ser mucho más ambicioso y más arriesgado en mis desarrollos ya que las limitaciones de la plataforma están pasando de forma natural al olvido. Y muy pronto en las ofertas será tan incongruente hablar de pre requisitos del hardware como hablarle de cintas de cassete a mi hija de la generación del USB y el MP3.

Otro de los campos que puede ser revolucionado es el de los juegos. El concepto Cloud es antiguo para ellos, pero el aumento del ancho de banda puede causar una revolución llevando el concepto de juego on-line en la Nube a un nuevo paradigma en donde la ejecución deje de realizarse en nuestros equipos locales y todo sea un entorno virtual en el cual envío los inputs y recibo el streaming de vídeo... un concepto curiosamente muy antiguo - de mis tiempos de universidad - con el viejo HP1000 y sus terminales tontos.

Y, por último, el desarrollo web para móviles. Llevar a estos pequeños dispositivos y a la enorme potencia que dia a dia, versión a versión van alcanzando, a un concepto total de Cloud Computing. Aún se guardan las fotos en la SIM, pero mañana lo común será el subirlo diréctamente al Picassa de turno. Ya digo donde estoy, con quien y qué hago a través de aplicaciones Cloud. Pero el futuro, en donde por suerte estoy trabajando, habla del crecimiento de la Web para hacerle sombra a las innumerables versiones de aplicaciones nativas.

Es el sueño plasmado en realidad de SOA, REST y todas las avanzadas arquitecturas distribuidas que nacieron años antes de poder ser soportadas por la tecnología de su época y que ahora tienen un futuro brillante.

No es oro todo lo que reluce

Pero cuidado, la llegada del mercado implica burbujas especulativas en donde todo vale y todo parece que genera dinero por el efecto del Rey Midas. Pero no es así. Muchos saldrán escaldados por no elegir la empresa adecuada para soportar sus aplicaciones o su tecnología en Cloud Computing. Muchos venderán humo. Muchos habrán llegado ayer y se venderán como los grandes salvadores. Pero yo tengo la seguridad de que Windows Azure es para Cloud aún más que Gmail para mi correo. Algo seguro, estable. Basado en el trabajo de gente que conozco, de gente apasionada y con mucha experiencia. De la seguridad que da en soportar ataques en todas las versiones del S.O. y no haber dejado de dar servicio nunca.

Indudablemente, mi profesión es apasionante y sobre las bases del pasado, el presente nos muestra un árbol de posibilidades. Y cuando he publicado mi primer "Hello World" en Windows Azure y mi hermano allende de los mares lo ha visto de forma natural... me sentí una vez más en el futuro.

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