'Hacker Hostels', donde se está cociendo la próxima gran idea

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En términos tecnológicos no hay duda, la capital del mundo es San Francisco, más concretamente el Valle que lo rodea y poblaciones hasta hace poco ignotas como Mountain View o Palo Alto. Si aspiras a algo grande, el Valle es tu sitio pero claro, San Francisco, repleto de profesionales estupendamente bien pagados, es una de las ciudades más caras del mundo. Decía Albert Hammond que ‘nunca llueve en el sur de California’ pero San Francisco está en el norte y llueve y hace frío, no es cuestión de buscarse un puente. Es en esta situación en la que han empezado a proliferar los ‘Hacker Hostels’, lugares semi-clandestinos repletos de desarrolladores, diseñadores y científicos en busca de su gran oportunidad.

La historia surge de un reportaje espectacular de The New York Times en el que se habla de distintas casas tanto en San Francisco como en zonas del Valle como Mountain View o Menlo Park donde por un módico precio (unos 40 dólares la noche) obtienes litera, acceso a ducha y cocina y banda ancha de Internet, todo lo que necesitas para convertirte en el próximo Mark Zuckerberg. En todas requieren perfiles tecnológicos o científicos para la admisión y las hay incluso especificas para chicas dispuestas a comerse el mundo.

Dada la semi-clandestinidad de estas casas (que en apariencia poco distan de aquellas barracas que ocupaban los emigrantes españoles en la Alemania de los 60s y 70s) no se anuncian con grandes letreros de neón como si un Holyday Inn de saldo y esquina se tratara pero una simple búsqueda en airbnb o servicios similares te permite encontrarlas con facilidad.

Está claro que es mucho mejor irse a San Francisco con tres colegas y alquilarte una casita con piscina en barrio residencial como hizo Zuckerberg (o como Aaron Sorkin y David Fincher nos hicieron creer) pero estos Hacker Hostels proporcionan una alternativa económica y, sobre todo, permite relacionarte con otra gente con tus mismas o similares inquietudes lo que, vete tú a saber, puede dar lugar a extrañas alianzas que sean la semilla de la próxima gran idea que cambie Internet y, por ende, el Mundo.

Puede sonar a ‘falsos cuentos de San Francisco’ por lo cierto es que leer el artículo del NYT es algo más que recomendable e incluso inspirador.

Vía | New York Times
Vídeo | Escena de ‘La Red Social’

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