Te ganarás el pan con el sudor de tu frente, desarrollando

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Pesadilla del programador

Hace casi ya dos meses escribí un artículo de opinión sobre Empresas del mundo de cuyo nombre no quiero acordarme. Mi primer artículo portada en meneame y que tuvo bastante adherencias en la comunidad. Finalizaba dicho post refiriéndome a la continuación en, al menos, dos artículos más de opinión.

Este segundo artículo es para aquel que está en una empresa con algunas de esas formas de cultura empresarial y que le está ahogando profesionalmente. Si las tiene todas, sal corriendo como alma que lleva el diablo.

¿Qué podemos hacer para que nuestro trabajo siga siendo nuestra pasión? Yo tengo mi propia fórmula que, pudiera ser, que te valiera a ti.

Mejora


Kaizen

Lean. Un proceso de mejora continua centrado en preservar el valor haciendo menos trabajo.

Es decir, aprovechar que en nuestra profesión la productividad de nuestra labor es exponencial a la experiencia y conocimientos del desarrollador. Lo que a una persona de dos meses desarrollando le cuesta cinco días, a una persona con dos años le cuesta uno y a uno 10 años programando le cuesta tres horas y además la calidad va en aumento.

Ejem, esta es la teoría. Que no todos los programadores son vocacionales o mantienen un nivel constante de mejora. Pero en la mayoría de los casos, los años en la profesión son una garantía de productividad.

Por suerte, para mí, el motor que me empuja es la curiosidad y el hambre de conocimiento. No hay un día en que no lea, no escriba, no busque o piense sobre algo que, finalmente, mejora mis capacidades profesionales.

Leer un blog como GenbetaDev o stackoverflow o geeks.ms me transmite información o fuentes de donde obtener conocimiento. También sitios personales como JAsoft.org, Angel “Java” Lopez, ScottGu’s Blog son fuentes de inspiración y conocimiento. Ampliando el circulo, entran los feed sobre gestión de proyectos, recuerda yo soy un JP, como Navegapolis, J.D. Meier’s, El Blog de Javier, etc. Y a partir de aquí me salgo de lo relacionado con mi profesión y salto entre ciencia, economía, deportes, etc.

Comunidades. La mayoría de las personas somos animales gregarios. Nos gusta poder juntarnos física o virtualmente con otras personas que tienen nuestras mismas inquietudes y experiencias. Pero la mayoría de la sociedad ve a los programadores como bichos raros que hablan un lenguaje extraño y aburrido y que, horror, utilizan el cerebro y su inteligencia para algo más que para hacer la Belen Estebán o discutir al futbol.

Por ello, para motivarme, para aprender y compartir, estoy en unas cuantas comunidades: Los foros MSDN, el grupo de estudio javascript, Altnet Hispano, Agile-Spain, Mad Nug, Second Nug, etc. No importa tanto si son google groups, foros o grupos de Linkedin. Son sitios en donde sientes que no eres el único, que no eres un bicho raro o un llorón que no está a gusto en ningún sitio, si no que encuentras a personas de todo tipo que están igualmente motivadas por la pasión del desarrollo.

Twiter. Aún ahora, después de casi dos años utilizándolo, sigo sin comprender de donde viene la magia; y es totalmente cierto que existe. Actualmente es una fuente de información, sobre todo para mi actividad de editor, insospechadamente rápida para los acontecimientos inmediatos. Obviamente una de las razones es que todos los grandes y pequeños de la industria vuelcan sus novedades directamente en la red del pajarito azul. Y además con enlace a la información detallada. Y todos a los que nos interesa de alguna forma lo expuesto, nos sumamos a rapidísimas conversaciones sobre el tema. Yo lo veo como si se tiraran pequeñas piedras en una ladera nevada y que, algunas veces, se convierten no en grandes bolas de nieve, si no en gigantescas avalanchas globales.

Y el momento culmine de todo esto son las reuniones físicas. Cuando desvirtualizas a las personas y, como buen principio Agile, aparece la forma de comunicación más eficiente: el cara a cara. Es aquí cuando el conocimiento fluye, se forman redes de contactos personales y las perlas de información emergen para que sean fuente de inspiración en la mejora continua de tus capacidades profesionales.

Aprende


Pero si bien lo de la teoría está muy bien, lo mejor es aprender por medio de la experiencia. Es decir, en casa hay que programar o estudiar. Y no hay vuelta de hoja.

Yo tengo la suerte de poder escribir en blogs tecnológicos relacionados con la programación como son este que lees, GenbetaDev, o Geeks.ms, por lo cual me veo forzado a probar primero sobre lo que voy a escribir y a tocar cosas que en mí día a día no hubiera tocado nunca. Pero antes, y ahora, siempre he tenido algún proyectito abierto en el ordenador de casa en donde practicar aquellas cosas sobre las que leía.

Así he dado los primeros pasos en Entity Framework, en CodeUI, en jQuery, en Azure, en MVC, en el patrón Fabric o en el null object. Ahora estoy metido con Windows Phone y me he hecho una máquina virtual con Ubuntu para probar Ruby y Drupal. Por supuesto el rey de la colina es mi Windows8 Preview y las jugarretas que voy intentando hacer con aplicaciones Metro Style.

Si, son mil frentes abiertos que solo toco por encima, pero me mantienen en la “onda”. Al menos conocer que esas tecnologías existen, ya que todas y cada una de ellas me da la oportunidad de ser más productivo.

Otro punto, que a mí me parece importante, es el tema de las certificaciones y cursos. Si bien es cierto que puedes tener doscientos certificados y valerte poco más que para ponerlo en el currículum, también es cierto que si las estudias para aprobarlas sin ayudas, aprendes una barbaridad. Los cursos están un peldaño por debajo porque el volumen de conocimiento a tratar y la exigencia final son mucho menores y dependen de cuanto apliques de lo aprendido, pero aun así, con un solo curso sobre Test Manager con Luís Fraile aprendí en ocho horas mucho más que leyendo sobre el tema durante semanas.

Por último, el tema de los libros. Los hay malos, buenos y buenísimos. Pero todos tienen la profundidad que nunca puede tener un artículo en un blog, por muy largo que sea. Tal vez lo peor, en mi caso, de los libros es que hay que leerlos con calma y de forma pausada. Dedicarles tu atención durante el tiempo que estés con él. Salirte del maremagnum del bombardeo constante de tus feed, twiter, Facebook, linkedin, email, etc. He ir practicando cada cosa que vayas leyendo. Es justamente lo bueno y lo malo, la enorme densidad de información que, como un buen vino, no permite andar mezclando mientras lo tomas. Yo, he de reconocer, compro y leo muy pocos.

Decide


Decide

Si te has percatado, realmente la solución que yo he tomado para que una cultura empresarial dañina no me impacte es poner mi carrera profesional por encima del empleador. El concepto de “somos empresa” no me es creíble a estas alturas del partido y me he centrado en hacer mi trabajo cada día mejor, lo cual hará que mi empresa también lo sea. Al menos en la pequeña porción que me toque.

La búsqueda de la excelencia técnica, parte imprescindible del concepto Agile de desarrollo, es algo interno. Que emana del placer y la satisfacción de ser mejor. Las motivaciones externas que pudiera aportar mi entorno laboral, siguen siendo importantes, pero lo realmente primordial es sentir que lo estoy haciendo lo mejor posible y con la seguridad de que lo voy a hacer aún mejor.

La ergonomía de mi entorno de trabajo, que toqué por encima en un post anterior es algo que me tomo muy en serio ya que si no estoy a gusto físicamente, las largas horas de concentración que requiere el desarrollo o el aprendizaje se verían interrumpidas por dolores y molestias. Y además es un buen calibre del tipo de empresa en donde estás. Si les parece mal… es que les importa más lo que “debe ser” que algo tan obvio como que la salud es lo primero.

Si lo único que haces es trabajar, no vas a tener tiempo de mejorar. Esto viene a cuento porque soy de los que piensan que estamos demasiado tiempo en el trabajo, de media 11 horas al día. Pero este es el país de los empresarios que solo entienden de “calentar la silla”.

Y además soy especialmente crítico con las horas extras sin contraprestación. Que no solamente son injustas sino que son desleales con el resto de los programadores y oculta a los mediocres. Falsea el coste de los proyectos y rebaja aún más los sueldos ya que es dinero regalado, literalmente, a la empresa. Que ella cobra pero no paga.

Cuanta más experiencia en gestión de proyectos, más me doy cuenta que este tipo de sobre esfuerzos siempre son debidos a que las personas que los generan no son responsables de sus efectos. Si les costara dinero o margen, también ellos buscarían la mejora continua. Es siempre un error de gestión cuando un proyecto entra en una fase de “no dormir”.

En resumen, y después de todo lo que te he contado, la conclusión en el caso de que tengas la mala suerte de estar en una empresa en donde se te hace irrespirable el continuar, mi consejo es:

Si puedes cámbiala. Si no puedes y puedes vete. Si no puedes y no puedes, prepara la huida por medio de la mejora constante.

“Un hombre robusto y entusiasta pide trabajo como leñador en un gran bosque y después de una entrevista con el supervisor, consigue el empleo. Tiene asignado una sección de árboles y le entregan el material para empezar a trabajar. El supervisor indica que volverá en unos días para ver cómo va progresando. Nuestro hombre empieza el primer día con mucho entusiasmo y al final de la jornada había derribado 15 árboles. Al segundo día, no satisfecho del resultado del primer día, decide trabajar con más ganas y termina haciendo caer 12 árboles. Sorprendido, se acuesta pronto y al tercer día se levanta más temprano dispuesto a superar su marca, pero solo logra talar 8 árboles…Al cuarto día se levanta antes del amanecer, no para, trabaja más horas y solo puede con 6 árboles. Exhausto y desilusionado ve llegar al supervisor y le cuenta su experiencia.

Al finalizar el veterano jefe le pregunta ¿En estos días cuanto has dedicado a afilar tu hacha?”

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