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La importancia de las metodologías en tu trabajo autoempleado

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Ya hablamos anteriormente del autoempleo, hoy vamos a hablar sobre la importancia de las metodologías en tu trabajo. Muchos de los problemas que tienen los profesionales freelance es el de no definir una metodología de trabajo a la que adherir al cliente antes del inicio del proyecto.

Es común que una vez acabado y entregado el trabajo al cliente, su respuesta sea “esto no es lo que yo quería”. También es común que una vez entregado el proyecto se produzca el advenimiento de lo que en mi tierra viene a denominarse los “poyaques”. ¿Y que es eso del poyaque? te estarás preguntando. Pues es más fácil que te lo enseñe con un buen ejemplo gráfico a que te lo explique:

- Pues aquí le traigo el informe de fin de proyecto Don Lorenzo, verá que todo está conforme a lo acordado. – Estaba yo pensando “pos ya que” estamos, podrías añadir un formulario de contacto y un botón para vectorizar la junta de la trócola del condensador de forlayos. ¿Entra en el precio verdad?

Ahí tenemos el infame poyaque, “poyaque estamos”, “poyaque hemos arreglado…”, “poyaque vas a cambiar el color, podrías poner un botón, si eso no cuesta nada ¿no?”, “poyaque tal, poyaque cual”

La propuesta metódica

Igual de importante que la propuesta económica (el presupuesto) es realizar una propuesta metódica que el cliente firme aceptando sus términos antes de iniciar cualquier tipo de relación comercial. La propuesta metódica es de facto un contrato que enmarcará el devenir de nuestra relación con el cliente desde el inicio del proyecto hasta su cierre independientemente de la naturaleza del mismo.

Dicha propuesta metódica debe de acompañar al presupuesto y en ella se deben de definir perfectamente tanto el marco de trabajo, como la implicación del cliente durante el desarrollo del mismo y por supuesto, las responsabilidades de cada una de las partes con respecto a lo acordado.

De esta manera, si el cliente quiere un presupuesto cerrado, utilizaremos una metodología de trabajo predictiva que requiere de una fase de análisis y documentación amplia para cerrar funcionalidad y diseño. Así, el cliente debe de validar el diseño de la aplicación y debe aceptar una metodología de desarrollo. Debe aceptar de forma explícita que toda la relación contractual está definida por esa metodología y que debe de ceñirse a ella tácitamente por el bien del proyecto.

De esta manera, si el cliente sugiere o solicita un cambio en una funcionalidad ya cerrada y validada, podremos legitimar que ese cambio supone una interferencia en el plan de desarrollo y según se recoge en la metodología puede impactar positiva o negativamente en el coste total del mismo y por lo tanto, requiere de un estudio, propuesta económica y validación posterior. De esta manera nos estamos blindando contra los poyaques que de seguro el cliente va a enviarnos en forma de torpedo durante el desarrollo o a la finalización del proyecto.

Si la modificación requiere de más horas, el cliente debe de aceptar una nueva propuesta económica que cubra esa modificación no contemplada y validarla antes de acometer su desarrollo. De igual manera, si la modificación significa eliminar funcionalidad o complejidad y la consecución final del proyecto requiere de menos horas facturables, deberemos de reflejar eso en una nueva propuesta económica donde rebajaremos esas horas del precio que el cliente ya tenía en su poder. De esa forma, la relación entre nosotros y nuestro cliente se mantendrá sana y transparente durante todo el proceso. De esta manera, no solo construimos aplicaciones o sistemas, también construimos relaciones duraderas.

Por otro lado, el cliente puede tener una visión de producto o una necesidad abstracta que no pueda ser definida con total precisión, en esos casos, deberemos de plantear una metodología de desarrollo ágil donde el producto del cliente vaya incrementando su valor tras cada iteración del desarrollo. Este tipo de metodologías debe de acometerse en escenarios donde exista un alto grado de incertidumbre. El cliente debe de comprender que en este tipo de escenarios el presupuesto está abierto y se le facturará mensualmente en relación al trabajo efectivo realizado a la consecución de su proyecto y puede detener o finalizar el proyecto cuando lo desee.

La implicación del cliente en nuestros procesos de desarrollo

Sea cual fuere la metodología a utilizar en los proyectos con nuestros clientes, ellos deben de sentirse parte integrada del equipo de desarrollo, debe de ser escuchado y su opinión debe de ser tenida en cuenta en las reuniones de planificación. Es importante aprender a escuchar al cliente porque a diferencia de lo que he oído en muchas ocasiones en charlas sobre SCRUM, el cliente SI sabe lo que quiere, no sabe ni como llevarlo a cabo ni cual es la forma más óptima de implementarlo, es nuestro trabajo como profesionales guiarle por el proceso y ofrecerle siempre todas las alternativas disponibles.

Al igual que es importante escuchar al cliente, también lo es dejarle elegir. Muchas veces los profesionales TIC no vemos más allá de nuestro propio ombligo y decidimos nosotros por ellos sobre el desarrollo de su producto o servicio. Eso es un grave error que solo llevará a la insatisfacción del cliente que además tendrá la sensación de que ni él o ella ni su problemática nos importa realmente, no estaremos siendo su aliado tecnológico sino un simple proveedor más que no se diferencia de su proveedor de teléfono o electricidad. No le hacemos sentirse especial, ¡y al cliente le gusta sentirse especial!.

Tanto si utilizamos una metodología de desarrollo ágil como SCRUM o eXtreme Programming como si utilizamos una metodología predictiva debemos de integrar al cliente en nuestro proceso productivo, informarle de nuestros avances, explicarle los cambios estratégicos en nuestros planes de desarrollo, explicarle los problemas que nos vamos encontrando y planificar con ellos las soluciones a los mismos, poner sobre la mesa todas las opciones y dar nuestra opinión sobre sus ventajas y sus debilidades. Y todo ello en un castellano perfecto y libre de jerga técnica que no entiende.

De esta forma, evitamos la típica figura del “cliente cansino” que no para de preguntar sobre su desarrollo y de llamar continuamente puesto que esa figura nunca ha existido. No existe el cliente cansino, sino el cliente desinformado y poco implicado en el desarrollo de su producto. El desarrollo de un proyecto es una relación de dos, y como en toda relación, no se puede dejar a una de las partes fuera y desinformada.

Por otro lado, un cliente que participa junto a nosotros en el desarrollo de su proyecto jamás nos dirá que el resultado del mismo no es lo que quería, puesto que ha tenido el control de la marcha del proyecto durante todo momento.

Forma de pago

Es importante definir desde el principio de la relación como se va a facturar al cliente por nuestro trabajo. Yo aconsejo la facturación mensual por la cantidad total de horas facturables imputadas al proyecto del cliente en el mes vencido.

Hay muchos profesionales que se inclinan por recibir una parte del proyecto por adelantado y el resto al finalizar el proyecto. Desaconsejo esa política porque lo único que crea es desconfianza en nuestros clientes, exactamente la misma desconfianza y malestar que produce en ti que alguien te pida una señal o parte de un trabajo por adelantado antes de haber siquiera empezado a trabajar.

La confianza mutua debe de regir la relación con nuestros clientes, además, puedes planteártelo de la siguiente forma: ¿Por que querrías hacer negocios con alguien en quien no confías?. También puede darse el caso de que un cliente te pague digamos un 30% del proyecto y una vez finalizado el mismo no abone el resto. Habrás perdido un 70% del total del proyecto. Por otro lado si facturamos a nuestros clientes cada mes por el monto total de horas facturables imputadas a su proyecto, nunca podremos perder un 70% del proyecto, como mucho habremos tirado un mes.

En cualquier caso si no confías en alguien, no trabajes con él/ella ello (si es una corporación). En nuestra propuesta económica deberemos siempre de incluir un plan de pagos que el cliente deberá de aceptar. Ten en cuenta que muchas empresas y la administración pública pagan a 60 o 90 días, igualmente, deberías de emitir tus facturas de forma mensual a esos clientes.

Conclusión

No es tanto una cuestión de metodología sino una cuestión de buenas prácticas a la hora de administrar tu actividad empresarial, bien administres una sociedad o seas freelance debes de tener siempre un manual de navegación que seguir y una forma contractual de relacionarte con tus clientes siempre de forma transparente y profesional. De esa manera, estamos construyendo la excelencia.



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