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Hace poco vimos uno de los aspectos más difíciles de la iniciación a la programación en iOS, la adaptación a la peculiar sintaxis de Objective-C. Una vez habituados a los pasos de mensajes en lugar de las llamadas de funciones, el siguiente paso es olvidarnos de cuando trabajábamos para dispositivos fijos, con una pantalla horizontal y unos periféricos ya supuestos. Ahora tenemos en nuestras manos un dispositivo móvil, cuyas características cambiarán dependiendo de dónde y en qué posición se encuentre, y cuyas capacidades pueden variar sustancialmente dependiendo de si se trata de un iPod, un iPhone o un iPad.
Así pues, nos interesa conocer ciertos datos sobre el dispositivo antes de asumir su tamaño, su orientación o incluso la versión de iOS instalada, ya que esto nos puede impedir utilizar ciertas funciones que hayan sido añadidas en las últimas versiones del sistema operativo móvil de Apple.
¿Por qué se conoce a este tipo de datos como estáticos, si pueden variar? Desde la versión de iOS, que puede incrementarse cada ciertos meses, hasta la orientación del móvil, que cambiará con sólo hacer un giro de muñeca, pasando por el nombre del dispositivo, que puede modificarse cada vez que se desee desde iTunes. Sin embargo, como decíamos, todos estos campos se consideran estáticos ya que todos ellos se pueden consultar en un momento determinado, sin dependencia de datos anteriores y sabiendo que vamos a obtener un resultado concreto. Esto los diferencia de otros campos que conoceremos como dinámicos, tales como la geolocalización o la aceleración, y que veremos en un artículo futuro.
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