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swordfish

Acabo en un segundo y nos vamos de fiestuqui

El término “brogrammer” se lleva escuchando en los medios especializados anglosajones (e incluso latinoamericanos) aproximadamente un año. Aunque el mercado laboral es muy diferente en España, es posible que llegue a nuestro país (de hecho me consta que ya lo está haciendo) por lo que no está de más familiarizarse con el término castellanizado de “brogramador”.

Etimológicamente brogrammer viene de la conjunción de los términos programmer (el cual no necesita presentación ninguna en este blog, espero) y bro, diminutivo de brother que se emplea en los Estados Unidos para referirte a un compañero de hermandad o fraternidad universitaria. Si, esos grupos con nombres formados por letras griegas, que conviven en mansiones dentro de los campus, que organizan fiestas de leyenda y en las que sólo aceptan a los miembros del equipo de remo o similares (en esto Hollywood no miente, las hermandades son así realmente). Con el tiempo el término bro ha ampliado su significado para en la actualidad definir a aquella persona que es tu infatigable compañero de juergas. Si juntamos programmer y bro, tenemos a un tipo de es un hacha desarrollando pero que al mismo tiempo es el alma de la fiesta. La mezcla perfecta entre Bill Gates y Barney Stinson.

Y eso es lo que parecen estar buscando muchas start-ups del Valle de San Francisco y las montañas de Hollywood (un lugar que está empezando a florecer como alternativa al Valle). Un ejemplo claro de brogramador sería el personaje de Hugh Jackman en ‘Operación Swordfish’, es decir, alguien capaz de hackear el Ministerio de Defensa americano en situación de máxima presión, beneficiarse a Halle Berry y salvar el mundo occidental tal y como lo conocemos en una sola jornada laboral. Claramente no somos Hugh Jackman (aunque a mi siempre me han dicho que le tengo un aire… yo creo que me lo doy más con Jason Statham pero bueno) ni esto es la meca del cine por lo que se le pide a este brogramador es, realmente, que tenga vida más allá de la pantalla del ordenador, más conversación que el último smartphone que ha salido al mercado y que escuche más música aparte de bandas sonoras de videojuegos de los años 80. Es decir, alguien que haga algo de deporte más allá del futbolín, salga de fiesta cuando corresponda, que sea sociable, que no le tema a la luz del sol como si de un vampiro se tratase.

¿Es el final de la era del nerd y/o geek como rey del mundo de la programación? Lo dudo pero si parece claro que las empresas más incipientes y renovadoras empiezan a buscar otras cosas. Siempre hablando claro está de los Estados Unidos, que aquí ni hemos llegado realmente a esa era del nerd y vivimos todavía en ConsultoraLand y sus trajes para ir trabajar como si vendiéramos seguros de muertos a domicilio.

brogramador

Pd1: curiosamente ahora mismo ando visionando un reality de la cadena yankee Bravo (especialista en los realities más bizarros en la acepción anglosajona del término) llamado Start-ups!. Está producido por la hermana de Mark Zuckerberg y sigue las vidas de tres jóvenes desarrolladores del Valle que hacen de todo salvo picar código. Lo mismo cae reseña un día de estos.

Pd2: hay un hilo en Quora realmente genial con consejos para pasar de ser programador a brogramador sin morir en el intento.

Pd3: en USA hay cierta polémica entre la comunidad femenina del desarrollo con esta nueva figura del brogramador porque la tildan de sexista. Es un tema espinoso en el cual prefiero no meterme.

Vía | Bussiness Week
Imágenes | Fotograma de ‘Operación Swordfish’ y Bussiness Week

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