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Amigo informático

Recientemente es común leer experiencias de quejas sobre personas que solicitan ayuda de arreglos o consultas informáticas para su caso personal. Pero no solo este tipo de favores se quedan únicamente en el ámbito personal. Es frecuente también la solicitud de favores en todo tipo de ámbitos profesionales.

Si recibes la solicitud de un favor informático no debemos sentirnos como un caso excepcional en el que tenemos la maldición de haber estudiado informática. En todos los sectores y ámbitos existen estos favores. Sin embargo, si deberíamos clasificarlo y distinguirlo en un tipo de favores del tipo “Consultas y/o conocimiento“ a diferencia de otros sectores donde existen una mercancía física y los favores son diferentes.

En el caso del informático, es común escuchar frases del estilo: “Por favor, mírame el ordenador porque no me funciona X”, “¿Me podrías instalar la aplicación X?“. Y no solo en la vida privada e incluso en el mundo profesional solicitar servicios que no son de tu ámbito: “Tu que eres informático me gustaría preguntarte si sabes como puedo configurar el móvil para que haga …“, “Ya que te veo que escribes muy rápido y a mí me cuenta mucho, ¿podrías tu dar de alta todos los productos que tengo en estas hojas?“.

Es cierto que es muy habitual que para ciertas personas el ordenador sea más una carga que una ayuda. De repente, al adquirir un ordenador se les vienen la carga de la lógica informática, un trabajo totalmente cuadrado y sin sentimientos, a su entorno. Y esto crea una cierta frustración en las personas que no conocen comunicarse e interactuar con las máquinas.

Sin embargo, también existe cierta indignación general del sector informático porque sienten que deben realizar los trabajos gratis. No es raro encontrar en portales y blogs comentarios y experiencias al respecto sobre los favores informáticos que no son valorados. En ningún momento digo que no haya que hacer favores. En toda la sociedad se hacen favores constantemente. Pero si me gustaría puntualizar causas de esta indignación, análisis y soluciones para evitar ser el amigo informático.

Causas de indignación en el sector

Una de las posibles causas de la indignación general del sector es la materia de la que está hecho nuestra profesión. En ningún momento se trabaja con elementos físicos, sino con conocimiento. Por ello, es mucho más difícil cuantificar cuanto vale una idea o conocer algo. En pocas ocasiones se valora cuanto cuesta aprender cosas o conseguir la mejor forma de hacer algo. Simplemente se da por hecho que el informático, lo sabe. Creo que en muchas ocasiones habría que decir más: “No. Lo siento pero eso no sé hacerlo”.

Una segunda causa es cuando esta solicitud ayuda está combinada con el stress y las prisas. Frases del tipo, “Por favor, necesito que me arregles el ordenador porque tengo que entregar mañana un trabajo y me urge” suelen ser habituales. Con ello el stress y la responsabilidad del trabajo acaba de pasar a manos del informático. Si, ahora si no entrega el trabajo, no será culpa suya, será del informático. En estos casos, si no es alguien muy allegado o no te va a pagar bien, yo diría que no tengo tiempo.

Una tercera causa es cuando se utilizan grandes halagos o punzantes “puyas“ en función de si aceptas un trabajo o no. Si aceptas la ayuda y le resuelves el trabajo serás el mejor y si ni siquiera lo intentas porque no te apetece serás una mala persona. Olvídate de estas críticas. No esperes ni aceptes un trabajo porque te halaguen, ni para evitar que te miren mal. Sé objetivo y acepta los favores que tu consideres que merecen la pena.

Una cuarta que también se da a menudo es la de pagar un trabajo. Estaréis pensando, “¡¿pagar?!, ¡¡eso está bien!!”. El problema es cuando con un misero pago se solicita la luna. Aquí escuchareis frases del tipo:“¡Eh! Que te he pagado el trabajo y tienes que hacer lo que te diga”.

Recuerdo una ocasión de un conocido que me decía que me quería pagar el desarrollo de un portal porque se quería sentir libre de pedir lo que quisiese. Eso es un tremendo error. Delimita siempre tu trabajo, lo que vale y las funcionalidades que abarca. Si aceptas trabajos, aunque sean pagados, a modo de buffet libre de funcionalidades, no esperes volver a tener libertad.

Continuará: En futuros números iremos viendo más puntos a evaluar como el nivel de proximidad o qué hacer en ciertos casos en el que no deseas hacer el favor sin tener que vestir a quién solicita tu ayuda de gallina.

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