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Scratch, enseñando a programar a los pequeños

Desde hace tiempo mis hijos me preguntan a qué me dedico cuando salgo de casa. Se me ocurren muchas cosas que decir pero muy pocas sobre cómo explicarlas y no deja de acudir a mi cabeza aquel episodio de Bob Esponja con un complejo de culpa por trabajar en algo divertido y que me gusta.

Cuando le expliqué a la mayor, tiene 8 años, que me dedicaba a programar aplicaciones se le encendió la cara como a un Gusiluz y me preguntó: “Papá, ¿puedes enseñarme?”. Mi orgullo de padre friki se llenó de alegría y me vi henchido de felicidad, aunque caí en la cuenta de que no sabía por donde empezar. El BASIC que me vio nacer no era aconsejable así que fui a la busca de Logo y su tortuga, pero no lo vi claro. Así que recurrí a Google y allí encontré la solución: Scratch, un experimento del MIT con una pinta fabulosa.

¿Qué es Scratch?

Pues según sus autores:

es un lenguaje de programación que le facilita crear sus propias historias interactivas, animaciones, juegos, música y arte; además, le permite compartir con otros sus creaciones en la web.

Sonaba genial así que lo instalé y me bajé la guía de inicio donde poder ver hasta donde podíamos llegar. Realmente, Scratch es un producto para enseñar a pensar a todo el mundo, no es sólo para niños. Es una aproximación bastante gráfica a la resolución de problemas usando la división en tareas más pequeñas y de recorrerlo desde arriba hasta abajo.

Seguro que el niño se aburre y se cansa pronto: ¡FALSO!

El equipo de desarrollo ha puesto especial hincapié en que todo sea muy divertido y han comenzado haciendo que todo gire en torno a los contenidos multimedia. Es como una versión para el siglo XXI de la tortuga triangular de Logo que nombrábamos antes, un gato muy infantil acompañado de más personajes a los que se puede animar y hacer funcionar en una historieta con una facilidad pasmosa.

Scratch, ejemplo

Aunque las estructuras de control y las variables, nombres feos para una persona no programadora sea de la edad que sea, sean monótonos en cualquier otro sistema de desarrollo aquí toman otra dimensión. Dicha estructuras de control, por ejemplo, forman piezas de un puzzle a las que se les puede enganchar más elementos por arriba y por abajo, formando de una manera simple un trozo de código que funciona, y no estamos hablando de multiplicar matrices, ¡estamos haciendo una película de dibujos animados!

Scratch y la docencia, recursos para todos

Este proyecto tiene un especial esfuerzo en hacerlo llegar a los niños en forma de material docente, proporcionando para ello todo tipo de ayudas a profesores para que se puedan usar en clase, como manuales, fichas, soporte, una página de educadores o una comunidad online especialmente dedicada a que todo sea mucho más fácil.

Por si fuera poco también tienen las especificaciones de unas placas que permitirían alimentar la E/S de Scratch con el mundo físico, de forma que la experiencia de los desarrollos sería mucho más rica y divertida, pudiendo tanto alimentar de datos el sistema, disparando eventos en el software, como al revés, haciendo que suene porque ocurra algo en el sistema.

Es de destacar que este programa está traducido a muchos idiomas y posiblemente el que busques esté ya incorporado por defecto, lo cual favorecerá que se pueda usar en todo el mundo.

Más información | Página de Scratch

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